Baloncesto Femenino & MAMBA Basket España -Trofeo Encarna Hernández ‘Niña del Gancho’

𝗘𝗻𝗰𝗮𝗿𝗻𝗮 𝗛𝗲𝗿𝗻𝗮́𝗻𝗱𝗲𝘇 no es simplemente un nombre que hemos puesto a la competición femenina del 𝗠𝗔𝗠𝗕𝗔 𝗕𝗮𝘀𝗸𝗲𝘁. 𝗘𝘀 𝗲𝗹 𝗼𝗿𝗶𝗴𝗲𝗻. Y en Lorca, además, 𝗲𝘀 𝘃𝗼𝗹𝘃𝗲𝗿 𝗮 𝗰𝗮𝘀𝗮.

𝗤𝘂𝗶𝗲́𝗻 𝗳𝘂𝗲 𝗘𝗻𝗰𝗮𝗿𝗻𝗮 𝗛𝗲𝗿𝗻𝗮́𝗻𝗱𝗲𝘇?

𝗘𝗻𝗰𝗮𝗿𝗻𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗛𝗲𝗿𝗻𝗮́𝗻𝗱𝗲𝘇 𝗥𝘂𝗶𝘇 nació en 𝗟𝗼𝗿𝗰𝗮 el 23 de enero de 1917. Con apenas diez años se trasladó con su familia a Barcelona y allí, siendo todavía una niña, comenzó una relación con el baloncesto que acabaría convirtiéndola en una de las grandes pioneras de la historia del deporte femenino español.

Jugó durante más de dos décadas, desde los primeros años treinta hasta 1953, en equipos como Atlas, Laietà, Cottet, la Sección Femenina o el FC Barcelona. Pero reducir su legado a haber sido jugadora sería contar sólo una parte de la historia.

Encarna fue 𝗷𝘂𝗴𝗮𝗱𝗼𝗿𝗮, 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗲𝗻𝗮𝗱𝗼𝗿𝗮, 𝗳𝘂𝗻𝗱𝗮𝗱𝗼𝗿𝗮 𝗱𝗲 𝗲𝗾𝘂𝗶𝗽𝗼𝘀 𝘆 𝗮́𝗿𝗯𝗶𝘁𝗿𝗮. Abrió caminos cuando prácticamente no existían caminos que abrir para una mujer en el deporte. Fue una de las pioneras del baloncesto femenino español y llegó a ejercer como entrenadora cuando ver a una mujer dirigiendo un equipo era algo absolutamente excepcional.

Y lo hizo, además, desde una aparente contradicción que hace todavía más extraordinaria su historia: 𝗺𝗲𝗱𝗶́𝗮 𝗮𝗹𝗿𝗲𝗱𝗲𝗱𝗼𝗿 𝗱𝗲 𝟭,𝟱𝟰 𝗺𝗲𝘁𝗿𝗼𝘀.

Pero Encarna tenía algo que no se mide en centímetros.

𝗧𝗲𝗻𝗶́𝗮 𝘁𝗮𝗹𝗲𝗻𝘁𝗼. 𝗧𝗲𝗻𝗶́𝗮 𝗰𝗮𝗿𝗮́𝗰𝘁𝗲𝗿. 𝗧𝗲𝗻𝗶́𝗮 𝗱𝗲𝘁𝗲𝗿𝗺𝗶𝗻𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻.

𝗬 𝘁𝗲𝗻𝗶́𝗮 𝘂𝗻 𝗴𝗮𝗻𝗰𝗵𝗼.

𝗗𝗲 𝗱𝗼́𝗻𝗱𝗲 𝘃𝗶𝗲𝗻𝗲 𝗹𝗼 𝗱𝗲 “𝗟𝗮 𝗡𝗶𝗻̃𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗚𝗮𝗻𝗰𝗵𝗼”?

El apodo nació de su manera de jugar.

Encarna destacó por su habilidad para anotar mediante el 𝗹𝗮𝗻𝘇𝗮𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗱𝗲 𝗴𝗮𝗻𝗰𝗵𝗼, un recurso especialmente singular en aquella época y todavía más sorprendente en una jugadora de su estatura. Algunas crónicas señalan que desarrolló aquel lanzamiento de manera prácticamente instintiva, hasta convertirlo en una de sus señas de identidad. Por eso comenzó a ser conocida como 𝗟𝗮 “𝗡𝗶𝗻̃𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗚𝗮𝗻𝗰𝗵𝗼”.

Pero con el paso del tiempo, el nombre terminó significando mucho más que un gesto técnico.

𝗟𝗮 𝗡𝗶𝗻̃𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗚𝗮𝗻𝗰𝗵𝗼 es la imagen de una mujer que encontró su propia manera de llegar a la canasta cuando parecía que el baloncesto —y buena parte de la sociedad— no estaba pensado para ella.

Y quizá ahí reside la verdadera belleza del apodo.

𝗡𝗼 𝗲𝗿𝗮 𝗹𝗮 𝗺𝗮́𝘀 𝗮𝗹𝘁𝗮.

𝗡𝗼 𝗽𝗲𝗿𝘁𝗲𝗻𝗲𝗰𝗶́𝗮 𝗮 𝘂𝗻𝗮 𝗲́𝗽𝗼𝗰𝗮 𝗳𝗮𝘃𝗼𝗿𝗮𝗯𝗹𝗲.

𝗡𝗼 𝘁𝘂𝘃𝗼 𝗱𝗲𝗹𝗮𝗻𝘁𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗲𝘀𝘁𝗿𝘂𝗰𝘁𝘂𝗿𝗮𝘀, 𝗹𝗮𝘀 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗲𝘁𝗶𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗻𝗶 𝗹𝗮𝘀 𝗼𝗽𝗼𝗿𝘁𝘂𝗻𝗶𝗱𝗮𝗱𝗲𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗵𝗼𝘆 𝗰𝗼𝗻𝗼𝗰𝗲𝗺𝗼𝘀.

Pero encontró su camino.

𝗬 𝘁𝗶𝗿𝗼́.

𝗣𝗼𝗿 𝗾𝘂𝗲́ 𝗹𝗮 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗲𝘁𝗶𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗳𝗲𝗺𝗲𝗻𝗶𝗻𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗠𝗔𝗠𝗕𝗔 𝗕𝗮𝘀𝗸𝗲𝘁 𝗹𝗹𝗲𝘃𝗮 𝘀𝘂 𝗻𝗼𝗺𝗯𝗿𝗲?

Porque el 𝗠𝗔𝗠𝗕𝗔 𝗕𝗮𝘀𝗸𝗲𝘁 no quiere que sus trofeos sean simplemente una copa que alguien levanta el domingo.

𝗤𝘂𝗲𝗿𝗲𝗺𝗼𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝘁𝗲𝗻𝗴𝗮𝗻 𝗺𝗲𝗺𝗼𝗿𝗶𝗮, 𝗶𝗱𝗲𝗻𝘁𝗶𝗱𝗮𝗱 𝘆 𝘀𝗶𝗴𝗻𝗶𝗳𝗶𝗰𝗮𝗱𝗼.

El MAMBA nació para personas que se resisten a aceptar que existe una edad para dejar de sentirse jugadores y jugadoras. Personas que, después de muchos años, siguen preparando una bolsa de deporte, viajando con sus compañeras, entrando en un vestuario, compitiendo y disfrutando de aquello que forma parte de su vida.

Y pocas figuras representan mejor esa idea que Encarna Hernández.

Ella jugó durante décadas. Vivió el baloncesto mucho más allá de una etapa concreta de su vida. Fue jugadora, entrenadora y referente. Y siguió vinculada emocionalmente al deporte hasta convertirse, ya centenaria, en memoria viva del baloncesto femenino español. Su trayectoria fue recogida en el documental 𝗟𝗮 𝗡𝗶𝗻̃𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗚𝗮𝗻𝗰𝗵𝗼, estrenado en 2016.

Por eso llamamos a nuestra competición femenina:

𝗧𝗿𝗼𝗳𝗲𝗼 𝗘𝗻𝗰𝗮𝗿𝗻𝗮 𝗛𝗲𝗿𝗻𝗮́𝗻𝗱𝗲𝘇 · “𝗡𝗶𝗻̃𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗚𝗮𝗻𝗰𝗵𝗼”

No sólo para recordar a una pionera.

Sino para decirle a cada mujer que entra en una pista del MAMBA que 𝘀𝘂 𝗵𝗶𝘀𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮 𝘁𝗮𝗺𝗯𝗶𝗲́𝗻 𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮 𝗽𝗮𝗿𝘁𝗲 𝗱𝗲 𝘂𝗻𝗮 𝗵𝗶𝘀𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮 𝗺𝘂𝗰𝗵𝗼 𝗺𝗮́𝘀 𝗴𝗿𝗮𝗻𝗱𝗲.

Las jugadoras del MAMBA tienen 40, 45, 50, 55, 60 años o más.

Llegan desde diferentes ciudades y países.

Algunas jugaron al máximo nivel. Otras comenzaron en categorías modestas. Algunas nunca dejaron de competir. Otras regresaron al baloncesto después de muchos años.

Pero todas comparten algo con aquella niña que comenzó a jugar hace casi un siglo:

𝗦𝗶𝗴𝘂𝗲𝗻 𝗾𝘂𝗲𝗿𝗶𝗲𝗻𝗱𝗼 𝗲𝗹 𝗯𝗮𝗹𝗼́𝗻 𝗲𝗻 𝗹𝗮𝘀 𝗺𝗮𝗻𝗼𝘀.

𝗬 𝗽𝗼𝗿 𝗾𝘂𝗲́ 𝗲𝗹 𝗧𝗿𝗼𝗳𝗲𝗼 “𝗡𝗶𝗻̃𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗚𝗮𝗻𝗰𝗵𝗼” 𝗲𝘀 𝘁𝗮𝗻 𝗲𝘀𝗽𝗲𝗰𝗶𝗮𝗹 𝗽𝗿𝗲𝗰𝗶𝘀𝗮𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗲𝗻 𝗟𝗼𝗿𝗰𝗮?

Porque en 2026 ocurre algo difícil de explicar únicamente con un calendario o una clasificación.

𝗘𝗻𝗰𝗮𝗿𝗻𝗮 𝘃𝘂𝗲𝗹𝘃𝗲 𝗮 𝗟𝗼𝗿𝗰𝗮.

No físicamente, porque Encarna Hernández falleció en Barcelona en 2022 a los 105 años. Pero vuelve a través de su nombre, de su historia y de las mujeres que jugarán el torneo que lleva su memoria.

𝗟𝗼𝗿𝗰𝗮 𝗳𝘂𝗲 𝘀𝘂 𝗹𝘂𝗴𝗮𝗿 𝗱𝗲 𝗻𝗮𝗰𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼.

Aquí comenzó su historia antes de que su familia se trasladara a Barcelona.

Y los días 𝟮𝟳, 𝟮𝟴 𝘆 𝟮𝟵 𝗱𝗲 𝗻𝗼𝘃𝗶𝗲𝗺𝗯𝗿𝗲 𝗱𝗲 𝟮𝟬𝟮𝟲, cuando la décima edición del 𝗠𝗔𝗠𝗕𝗔 𝗕𝗮𝘀𝗸𝗲𝘁 𝗘𝘀𝗽𝗮𝗻̃𝗮 se celebre precisamente en Lorca, equipos femeninos de diferentes lugares volverán a jugar bajo el nombre de una mujer nacida en esta ciudad más de un siglo antes. El MAMBA celebrará allí su décima edición como torneo internacional de baloncesto máster.

Eso convierte esta edición en algo diferente.

Porque el 𝗧𝗿𝗼𝗳𝗲𝗼 𝗘𝗻𝗰𝗮𝗿𝗻𝗮 𝗛𝗲𝗿𝗻𝗮́𝗻𝗱𝗲𝘇 “𝗡𝗶𝗻̃𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗚𝗮𝗻𝗰𝗵𝗼” no llega a Lorca.

𝗩𝘂𝗲𝗹𝘃𝗲 𝗮 𝗟𝗼𝗿𝗰𝗮.

Vuelve a la ciudad donde nació Encarna.

Vuelve convertido en competición internacional.

Vuelve a través de mujeres que siguen jugando cuando muchas generaciones anteriores tuvieron que abandonar.

Vuelve con jugadoras de diferentes edades, ciudades y países compartiendo una misma pista.

Y vuelve en una edición histórica: 𝗲𝗹 𝗱𝗲́𝗰𝗶𝗺𝗼 𝗠𝗔𝗠𝗕𝗔 𝗕𝗮𝘀𝗸𝗲𝘁 𝗘𝘀𝗽𝗮𝗻̃𝗮.

Hay símbolos que se diseñan.

Y hay símbolos que parece que estaban esperando el momento adecuado para encontrarse.

𝗘𝗻 𝗟𝗼𝗿𝗰𝗮 𝟮𝟬𝟮𝟲, 𝗲𝗹 𝗰𝗶́𝗿𝗰𝘂𝗹𝗼 𝘀𝗲 𝗰𝗶𝗲𝗿𝗿𝗮.

Una niña nacida en Lorca en 1917 encontró un balón, aprendió a lanzar un gancho y terminó ayudando a abrir un camino por el que, casi cien años después, siguen caminando miles de mujeres.

Este noviembre, algunas de ellas jugarán en su ciudad.

Por eso, probablemente, no habrá un trofeo más importante que el que se levante bajo su nombre.

𝗧𝗿𝗼𝗳𝗲𝗼 𝗘𝗻𝗰𝗮𝗿𝗻𝗮 𝗛𝗲𝗿𝗻𝗮́𝗻𝗱𝗲𝘇 · “𝗡𝗶𝗻̃𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗚𝗮𝗻𝗰𝗵𝗼”

𝗣𝗼𝗿𝗾𝘂𝗲 𝗮𝗻𝘁𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗾𝘂𝗲 𝗺𝘂𝗰𝗵𝗮𝘀 𝗽𝘂𝗱𝗶𝗲𝗿𝗮𝗻 𝗷𝘂𝗴𝗮𝗿, 𝗵𝘂𝗯𝗼 𝗺𝘂𝗷𝗲𝗿𝗲𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝘁𝘂𝘃𝗶𝗲𝗿𝗼𝗻 𝗾𝘂𝗲 𝗮𝗯𝗿𝗶𝗿 𝗹𝗮 𝗽𝗶𝘀𝘁𝗮.

𝗬 𝗽𝗼𝗿𝗾𝘂𝗲, 𝗲𝗻 𝟮𝟬𝟮𝟲, 𝗹𝗮 𝗡𝗶𝗻̃𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗚𝗮𝗻𝗰𝗵𝗼 𝘃𝘂𝗲𝗹𝘃𝗲 𝗮 𝗰𝗮𝘀𝗮.